Apuntes desde la Esquina, 28 de mayo de 2026

CUBA

Otro extraordinario acontecimiento político acaba de ocurrir. El director de la C.I.A., John Ratcliffe, se apareció por la isla de Cuba. Su llegada fue pública y sin el menor intento de ocultamiento: arribó en un enorme avión con la bandera de los Estados Unidos impresa en su fuselaje, en lo que obviamente fue un despliegue premeditado de publicidad admitiendo y anunciando una visita aprobada por la dictadura. La CBS NEWS reporto que entre el grupo que acompaño a Ratcliffe estaba uno de los participantes en la pasada acción militar en Venezuela, que fue presentado como "parte del equipo que neutralizo a los cubanos que formaban parte del equipo de seguridad del secuestrado Nicolas Maduro". 

La utilización de la C.I.A. como representación diplomática cumple varios objetivos. Crear presión a través de la intimidación, con la presencia de quien podría repetir un ataque, semejante o mayor al efectuado en Caracas. Permitir que Marco Rubio, el actual secretario de Estado y posible aspirante presidencial, evite el "quemarse" políticamente en lo que seguramente será una difícil negociación. 

Elevar la discusión al plano de seguridad nacional sustrayéndola del ámbito emocional: de haber sido Rubio el encargado del asunto, los exilados en la Florida le hubiesen llamado traidor de no asumir extremas posturas anti-régimen, algo que no se atreverían a exigir de Ratcliffe, encargado de un organismo de seguridad nacional como la C.I.A.

El secuestro de Nicolás Maduro por Estados Unidos, fraguado por servicios de inteligencia norteamericanos, posiblemente incluyó un previo arreglo con la dictadura venezolana y sus aliados para permitirles mantenerse en el poder a cambio de entregar su petróleo, otros minerales y aceptar convertirse en un protectorado de hecho.

Aunque Cuba no representa para Estados Unidos beneficios o ganancias semejantes, el inminente colapso de lo que hasta el momento ha sostenido al sistema comunista cubano plantea el espectro de una migración masiva hacia Estados Unidos, algo que representa un peligro adicional a la presidencia de Trump y para el futuro del partido Republicano.

La visita de Ratcliffe a Cuba sugiere un intento que ambas partes desean se reconozca públicamente. La pregunta es: que estará dispuesto a ceder el gobierno cubano a cambio de evitar el desplome total de su influencia?

El grupo GAESA, propiedad de la oligarquía militar cubana y dueño de una sustancial parte de la economía isleña, defenderá su caudal y futuro frente a la llegada de inversionistas norteamericanos, incluyendo a cubanos exiliados en la Florida, más los magnates, socios y amigos de la familia Trump, que no deja pasar una oportunidad para lucrar utilizando el acceso e influencia derivados de su posición política. Como lo muestra el ejemplo de Venezuela, estos sinvergüenzas estarán dispuestos a pactar con los que tradicionalmente han denominado como "demonios" con tal de preservar su poder y prebendas.

Hoy por hoy, las dificultades existenciales por las que atraviesa Cuba no podrán ser resueltas apelando a su pueblo con desacreditados discursos de barricada, o planteamientos ideológicos. Ya no existen las avenidas o paliativos que antes permitieron prolongar una administración colmada de errores, falsedades, corrupciones internas, sitiada por un cada vez más asfixiante bloqueo económico.

Para la C.I.A. resultará más fácil aplicar el tipo de arreglo que permita que el gobierno cubano se mantenga en el poder a cambio de evitar un éxodo masivo hacia la Florida. CBS NEWS reporto que Ratcliffe trajo a uno de los participantes en la acción militar en Venezuela contra Nicolas Maduro y lo presento en su reunión como "uno de los que neutralizaron a los cubanos que formaban parte del equipo de seguridad del secuestrado dictador", de acuerdo con varias fuentes. 

Se podría lograr un acuerdo que permita gradualmente el establecimiento de libertades políticas, cambios reemplazando a figuras del actual régimen, seguido por el inmediato relajamiento de las sanciones existentes y la llegada a la isla de millones de dólares para revivir la economía e invertir en negocios de todo tipo.

La acusación en contra de Raúl Castro por los sucesos de 1996, el derribo de dos avionetas pilotadas por exiliados cubanos, es algo se me ocurre procura públicamente desprestigiarlo y con eso eliminar lo que resta de su influencia como líder y hacer más llevadera, o lógica, la defenestración de sus aliados. Lo que se busca, como en Venezuela, es la sustitución de un grupo, los "históricos y línea dura" de Castro, por otro más pragmático y dispuesto a un arreglo con "el imperio". Reemplazar a Raúl y a sus aliados en la negociación sobre el futuro de Cuba es lo único que explica el imputar a un individuo de 94 años con cargos que tienen más de tres décadas y que dudo podrán ser probados en un tribunal de justicia.

Al final, aunque todo lo expuesto resulta especulación, lo innegable es que en Cuba la dictadura parece por fin estar obligada a enfrentar su futilidad y renunciar al férreo control y represión con la que ha sostenido su mandato por más de medio siglo. En otras palabras, irse al carajo, pero con acceso al $$$.

Se está sintiendo que viene la cosa, cualquier día de estos...
 
Rubén Blades
28 de Mayo, 2026




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