Carlos Pérez-Bidó

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Me acaban de informar que Carlos Pérez-Bidó, nuestro querido amigo, colega y compañero en la Orquesta de Roberto Delgado, acaba de mudarse "al otro barrio" víctima del COVD-19.
Estoy, como todos los que lo conocemos, muy dolido.

A veces, como en el caso de mi fallecido amigo Zósimo Guardia, uno tiene tiempo para prepararse ante lo inevitable. "Nuno" me dijo, claramente, que solo estaba "comprando tiempo", y con eso me indicó la realidad de la situación.

Pero cuando la noticia es súbita, cuando nos parece imposible porque la persona es recordada siempre con energía, salud y una eterna sonrisa en el rostro, entender lo ocurrido y aceptarlo es duro. Siento como si me hubieran metido la mano en el alma y me hubieran arrancado un pedazo, porque cada amigo nuestro es una página del libro de nuestra vida.

Carlos Pérez-Bidó, nacido en República Dominicana, criado en Puerto Rico y panameño por vocación, fue un excelente amigo, compañero y colega. Siempre se destacó por su capacidad musical, habiendo incluso trascendido los timbales, para tocar batería en nuestro nuevo álbum, aun por salir. Hoy me voy a sentar con la copia de sonido que Roberto Delgado me envió, una botella de guaro y el espíritu de Carlos, para que él escuche el excelente trabajo que hizo con los temas de jazz standards, "Pennies from Heaven", "Watch what happens", "The way you look tonight" y "Mack, The Knife". Para que oiga el nuevo coro que le agregué al extraordinario arreglo que hizo Roberto del tema ¨Paula C¨.

Me quedé sin verle el rostro para nuevamente decirle cuanto lo aprecio como persona y como colega, aunque en la década de trabajo que hicimos el supo, de mi boca y de mis actos, el profundo respeto y agradecimiento por su aporte que sentí, no solo yo, toda la banda.
Quedo pensando en por qué a gente mala e inútil, como el estúpido y derrotado mandatario del Norte, le da Covid y siguen viviendo para hacer mas daño, mientras que personas de la calidad de Carlos Pérez-Bidó se nos van tan rápido.

Jamás pensé que escribirla estas líneas lamentando su deceso y eso me recuerda la realidad de la fragilidad de nuestros días. No tomemos el vivir por descontado. En cualquier momento nos podemos ir al otro lado de la calle y por eso debemos agradecer y aprovechar cada segundo de nuestra existencia.

Carlos ayudo a que nuestro sonido en la banda fuera lo que es hoy en términos de calidad. Su presencia y ecuanimidad, nos ayudo a ser mejores músicos, mejores personas y mejores compañeros.

Sé que los muchachos de la banda, al igual que todos los que laboramos en ella, técnicos, sonidistas, arreglistas, todos nos sentimos mal, mal, mal, pero sabemos que no estuvo solo en su partida. Nuestros pensamientos, oraciones, y afecto estuvieron con él, no importa dónde físicamente estuviésemos.

A la muerte le repito lo que le dije cuando se llevó a mi madre, Anoland: "No te enorgullezcas, Muerte, hoy por tu victoria, porque Carlos sigue vivo en mi memoria".

A su familia entera y seres queridos va mi abrazo y mi agradecimiento eterno, por la gran persona que es Carlos Pérez-Bidó. Un ejemplo de calidad y humanidad que siempre nos acompañará, en nuestra vida privada y en nuestra vida musical.

Gracias ¨Calito¨, recibe mi respeto y mi afecto.

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Rubén Blades
New York, 9 de Enero, 2021

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Carlos Pérez-Bidó (1960-2021)