Cumbre Mundial por el Arte y la Cultura para la Paz de Colombia

(Texto leído por Rubén en el concierto ofrecido durante la Cumbre Mundial por el Arte y la Cultura para la Paz de Colombia, el 9 de abril de 2015)

¿Quién dice que perdimos, porque entre la angustia sigue América? ¿Quién cree que no hay manera de dar a nuestra historia un mejor final?

Hoy 9 de abril del 2015, celebramos en Bogotá la Cumbre Mundial por el Arte y la Cultura para la Paz de Colombia. Desde este Parque Metropolitano Simón Bolívar considero necesario, con su permiso, dedicar unos minutos al tema que nos reúne en este lugar, esta noche: el tema de la Paz.

Sin ella, se paraliza absolutamente cualquier posibilidad de que podamos en forma continuada y exitosa identificar, enfrentar y resolver nuestros problemas, sean personales o comunitarios. La paz crea la atmósfera y el escenario necesarios para que prevalezcan las mejores posibilidades del ser humano, esas que garantizan la existencia de justicia, de consideración y de respeto al derecho ajeno, la que impulsa una mejor calidad de vida.

La paz permite la aparición de los mejores ángeles de nuestro carácter nacional y apoya oportunidades que favorezcan el desarrollo de nuestras esperanzas, talentos y voluntades, todo planteado dentro de un marco de solidaridad social. Pero sin justicia social alcanzar la paz nos resultará imposible. La injusticia convierte a la paz en una expectativa elusiva e insostenible.

Por eso hoy, cuando destacamos esta reunión en donde el arte y la cultura se pronuncian internacionalmente a favor de dar a la paz un espacio para crecer y sostenerse nacionalmente, reconozcamos cada uno de nosotros la necesidad de mejorar nuestras conductas como personas, si es que deseamos ayudar a nuestros países a crear el terreno propicio para la paz.

Consideremos el ayudarnos mutuamente; decidamos renunciar a conductas antisociales como la violencia domestica, el "bullying" en nuestras escuelas, la corrupción, política y civil, (que es una forma de violencia al bien común), desistamos del ataque a otros por el color de su piel, por su sexo, por su preferencia sexual, por su edad, por su inclinación política o religiosa.

Colaboremos juntos para crear el escenario que promueva a una paz sostenida y compartida por todos, dentro del necesario marco de la justicia social. El respeto al derecho ajeno, a la persona, a las ideas, al sagrado servicio a la Patria que nos vio nacer y que nos cubrirá después. Desear la paz, creer que es posible su existencia duradera no es una quimera. Un escenario ideal puede ser transformado en realidad por el ejercicio de nuestras voluntades, de nuestras almas.

Les digo que creo que es posible lograrlo. Repito: de nuestras voluntades dependerá el producir la paz y todas sus positivas consecuencias. Trabajemos juntos para hacerla posible, por el bien no solo de Colombia; también por el bienestar de todos nuestros países y de nuestro maltratado planeta.

Muchas gracias.

 

Rubén Blades
Bogotá, Colombia
9 de Abril, 2015 

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