Sobre los recientes sucesos en Venezuela

Hemos escrito repetidas veces sobre Venezuela y su situación, y a algunos parecerá que es un acto inútil, o innecesario, o entrometido. Sin embargo, la escalada de violencia que amenaza al país hermano, me obliga a expresarme como ser humano.
La violencia del estado contra la población civil, o de civiles contra civiles, debe cesar en Venezuela. No puede ser que mueran venezolanos por la intransigencia de facciones políticas que se disputan el poder.
Esto ya ocurrió en otras latitudes, y sus consecuencias aún causan horror y división.
Entendemos que la población venezolana está polarizada. Por un lado, un gobierno obstinado pretende permanecer en el poder a como dé lugar, sustentándose en una popularidad que no posee.
La mitad de la ciudadanía, tal como quedó demostrado en las pasadas elecciones, no quiere al actual gobierno. No es solo "la derecha" la que protesta, ese es un discurso desgastado que no puede explicar por qué ya más de la mitad del pueblo venezolano está en las calles manifestándose en su contra. El gobierno del Presidente Maduro llegó al poder con uno de los márgenes más estrechos en la historia de la política, no solo de Venezuela, sino de América. Eso le debería indicar al gobierno que aquellas mayorías que apoyaron a Hugo Chávez hoy han abandonado a Maduro a consecuencia de los desaciertos de su gestión.
Es la ciudadanía la que nutre las protestas que llenan las calles de ciudades y estados de Venezuela, en oposición al actual gobierno. Sin etiquetas de “derechas” o “izquierdas”, son ciudadanos, son venezolanos, son seres humanos. El gobierno ha ido cerrando todas las avenidas para una solución democrática, al punto que hoy es casi de facto una dictadura; así lo definen sus actos y su comportamiento: así se define al manejar el poder desconociendo la Constitución.
Del otro lado de la ecuación, algunas figuras de la Oposición son vistas como herederas o descendientes del pasado Adeco-Copeyano, aún representando el interés económico de los que con sus abusos y saqueos de Venezuela produjeron las circunstancias sociales que determinaron el ascenso de los chavistas al poder.
La Oposición debe confirmarle al país que sus intenciones no son las de volver al anterior y superado estado de cosas, con el simple propósito de aprovecharse del poder.
Es necesaria la creación de un argumento nacional, sustentado por una comunidad de intereses y capaz de producir la unidad de todos los venezolanos, que sea elevado a Título Constitucional.
La solicitud presentada por los presidentes de América, con el apoyo de las Naciones Unidas, exigiendo el fin de la violencia, representa un necesario primer paso hacia esa posibilidad de entendimiento.
Con el mayor respeto para la sociedad venezolana en su totalidad, me atrevo a sugerirle al Presidente Maduro que considere presidir para toda Venezuela, no solo para los que le halagan, o para los que piensan como él. Ya pasaron los tiempos de los líderes dictatoriales y cacicazgos; si el gobierno está tan seguro como afirma de poseer la mayoría del apoyo popular, que acceda entonces a realizar elecciones inmediatamente y con eso demuestra su legitimidad. Con igual respeto, solicitamos a los políticos de la oposición partidista que actúen con la debida responsabilidad cívica y humana, que no originen actos de violencia y que resistan la tentación de llegar al poder a cualquier costo. La polarización que hoy existe solo sería continuada y sustentada.
Sin un verdadero consenso político, social y económico, creado a través de una libre consulta nacional, refrendada en las urnas y plasmada luego en la Constitución Nacional, la paz en Venezuela continuará resultando elusiva e inconsistente.
Por el bien de todos los venezolanos y el futuro de ese noble país, esperamos que esa voluntad se produzca.

Rubén Blades
23 de Abril, 2017

 



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