Zósimo Guardia

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Se acaba de mudar "al otro barrio" un especial miembro de lo que yo denomino mi club de "amigos históricos". El grupo esta formado por gente a la que conozco por más de cincuenta años, que han compartido conmigo experiencias vitales. Ellos me conocen como pocos y a través de las décadas todos han sostenido el carácter, honradez y calidad humana que los hicieron, para mí, especiales. No solo son seres queridos; son testigos, como co-protagonistas y observadores, del desarrollo de mi vida. Me vieron y trataron cuando empezaba a desarrollar mi personalidad y conocen mis aciertos, mis errores, recuperaciones, mis ideas y su evolución.
Todos esos amigos son personas decentes, correctas, trabajadoras, honestas. Así crecieron y así se han mantenido, por todas sus vidas.Conocí a Zosimo Guardia, "Nuno" le decíamos todos, en 1967, cuando ambos, frescos de secundaria, ingresamos a la Universidad Nacional de Panamá. Su familia provenía de Coclé (Anton). "Nuno" era graduado del Colegio Javier, de la capital, una institución educativa administrada por curas y considerada elitista.
Desde el principio conectamos, por su honestidad, claridad y buen humor. Era sumamente inteligente y recuerdo cuando a principios de la década del '70 ya estaba trabajando en su tiempo libre en el Centro de Computo de la Universidad. "El futuro es de las computadoras" me decía Nuno, y me atrevo a decir que fue uno de los primeros en Panamá en seriamente considerar el punto.

Fue quien me llevó por primera vez al Interior del país, a Sona, provincia de Veraguas. Cuando el golpe militar de 1968, "Nuno" y yo estábamos tomando cerveza en el Club "Fuerza y Luz" en Paitilla y nos enteramos porque mi madre Anoland había insistido en que me llevara su radio portátil porque decía que "presentia que ese día iba a ocurrir algo", y así fue. En el auto morado "Carmengia" de "Nuno", con un "Camilin" Cedeño "hasta las guachas", fuimos imprudentemente a verificar si en efecto se había producido la caída del gobierno de Arnulfo Arias y llegamos hasta el propio limite con la Zona del Canal, no sin antes haber evitado por puro milagro que un auto particular, lleno de gente armada, nos disparara.

En nuestro primer Año de Universidad, fue "Nuno" quien me derribo al suelo, en el estacionamiento del edificio de Economía donde dábamos clases, el día que los militares dispararon a nuestra Universidad, después de haber atacado el Colegio Artes y Oficios primero, y yo de pendejo seguía de pie gritándoles vainas.
Luego de nuestra graduación en la Facultad de Derecho, me fui de Panamá y "Nuno" se quedó, ejerciendo. Se hizo respetado como un buen y honesto abogado y entre otras distinciones, estuvo a cargo de la dirección de Aeronáutica Civil de Panamá. 

Estuve con él en la única sesión de espiritismo a la que he ido, o iré, en mi vida.
Estuve en su boda, compartí con su familia por décadas, y sostuvimos infinitas conversaciones sobre política y el futuro de nuestro país, por el cual siempre demostró amor y preocupación. Nuestra amistad fue a tiempo completo y plena.

Cuando me enteré de que sufría quebrantos de salud lo contacté y él, con la sinceridad de siempre, me explicó la situación escuetamente: "estamos comprando tiempo, esto es lo que entiendo". Pudo efectivamente sobreponerse a lo que en su momento pareció imposible y durante ese periodo reestablecimos la conexión y conversábamos a menudo. 

El sábado pasado me llamó y me dijo que creía que le había llegado la hora de irse.
Yo continué pensando que podría producirse otra recuperación y me pareció que "Nuno" me siguió la corriente, para no preocuparme. Cuando colgué el teléfono lloré. 
El domingo fui a la Iglesia y recé por él. El lunes su hijo me llamo, me puso en el "speaker phone" y logre balbucear una despedida difícil a mi amigo, que agonizaba. 
No sé si me oyó. Espero que sí. 
El martes su hijo Zosimo Jr. me dejó un mensaje confirmando el deceso.
Preferí esperar un día, antes de dar la noticia, para no adelantarme al anuncio de sus familiares. Ya he recibido varios mensajes de amigos mutuos que se enteraron por medios de comunicación así que ahora sí considero que puedo hacerlo.
Imagino que la noticia debe haber sacudido a muchos.

A su querida esposa "Tere", a sus hijos e hija, hermana, familia y seres queridos, mi abrazo y mi agradecimiento por haber sido parte de los amigos de "Nuno".
Estoy seguro de que descansa en paz y que algo estará intentando, de ser eso posible, en su nueva realidad.

Buen viaje "Nunain", vas con nuestro afecto y el agradecimiento por tantas experiencias compartidas.

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Rubén Blades
New York, 11 de Noviembre, 2020

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